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Reseña histórica primeros 40 años


Finalizando el año 1977 se hizo una primera convocatoria a un grupo de ingenieros civiles, en las oficinas del Instituto Colombiano de Productores de Cemento (ICPC), ubicadas en el piso 24 del edificio Coltejer, por invitación del ingeniero Jesús Humberto Arango, vinculado por ese entonces al Instituto; para hablar del pasado, el presente y el futuro del ejercicio de la profesión en el campo del cálculo de estructuras.

En aquel grupo el elemento común era el relacionado con el diseño estructural, allí asistieron representantes de tres generaciones: los más jóvenes promediaban los 30 años, los maduros los 40 años y los mayores los 50 años.

El grupo de ingenieros convocado en las oficinas del ICPC, tenía dos objetivos implícitos: el primero, trabajar por la preparación científica de los ingenieros dedicados al diseño estructural, con el propósito de impulsar la creación y existencia de una norma técnica nacional, para el diseño sismo resistente, como ya existía en otros países. En tanto la norma más aplicada era el Código Americano “Building Code Requerements for Reinforced Concrete, del American Concrete Institute (ACI-318) el cual se actualiza cada siete años. el segundo, lograr un nivel económico justo para quienes ejercían independientemente la ingeniería estructural.

En las décadas de los años 60 y 70 se habían diseñado y construido los más altos edificios en nuestro país, esto reflejaba la prosperidad industrial, política, social y financiera de la época. Testimonio de lo dicho son los edificios Coltejer, Furatena, Coltabaco y Bancafé en Medellín, entre otros. Bavaria, Avianca y tantos otros, de igual o mayor importancia, en Bogotá. Y posiblemente, habría otros diseñados y construidos, no menos importantes, en otras ciudades capitales como Cali y Barranquilla.

Se vivía un gran desarrollo en el campo de la vivienda urbana, a raíz de la creación del sistema para financiación de vivienda, el UPAC, en los años 70. Era ciertamente una época, una etapa coyuntural, no solo para la ingeniería y la arquitectura en el campo del diseño, sino también de la construcción. Había prosperidad. Dos elementos en común indicaban y señalaban progreso en los sectores primarios de la económica nacional en aquel entonces: la prosperidad de la agricultura, respaldada entre otros por el buen precio del café en los mercados internacionales y el auge de la construcción en las ciudades capitales. Las dos grandes fuentes de desarrollo de nuestra económica colombiana en aquella década. Además, del dinero informal proveniente de la económica subterránea, el narcotráfico.

Una mente visionaria y creativa era la de aquel ingeniero del ICPC, quien con argumentos sólidos y razonables, nos llevó al convencimiento que la unidad hace la fuerza, con las premisas anteriores y además, con el elemento común, de compartir experiencia y conocimiento, nos condujo a la fundación y creación de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Antioquia, en el año de 1979. El acuerdo en este nombre para el naciente gremio profesional ha hecho carrera, somos ingenieros estructurales, más allá de ser simples ingenieros calculistas.

Las reuniones de agrupamiento para crear la naciente Asociación se prolongaron durante 1978 y 1979. A finales de este último año, exactamente el 6 de septiembre se efectuó la primera asamblea general para aprobar los estatutos, las tarifas profesionales y acordar otros asuntos de carácter legal y gremial, con el propósito de tramitar la personería jurídica del naciente gremio.

En aquella asamblea se convino por consenso nombrar la primera junta directiva la cual quedó integrada por Jesús Humberto Arango, presidente; Carlos Blodek, secretario, Jaime Muñoz Duque, León Restrepo Gallego y Enrico Germanetti como vocales, Marco Jaramillo, como revisor fiscal, hoy en día este último cargo debe ser ejercido por un contador público.  

Desde finales de los años 90, nuestra Asociación reúne y convoca, no solo a los ingenieros dedicados al campo de las estructuras, sino también a los ingenieros dedicados al estudio y la investigación de los suelos, en los campos de la geología y la geotecnia.

Por aquellos años de la fundación y organización de nuestro gremio, el país no contaba con una norma nacional de diseño estructural y las tarifas se aplicaban en un rango amplio, dependiendo del grado de dificultad del diseño estructural de un proyecto.

El segundo objetivo, el de los honorarios, se logró mediante un pacto de caballeros. El primero, el de la norma de diseño nacional, lo aportó la madre naturaleza, cuando ocurrió el sismo el 31 de marzo de 1983, con epicentro en la ciudad de Popayán, con una magnitud de 5.7 grados en la escala de Richter. Este catastrófico evento puso en alerta y preaviso al gobierno, sobre la urgencia de crear una norma técnica nacional para el diseño estructural y la construcción de edificaciones en Colombia.

De la alarma creada por aquella tragedia surgió el Decreto presidencial 1400 de 1984, conocido como el Código Colombiano de Construcción Sismo Resistente del año 1984 (CCCSR-84). De la elaboración de este primer reglamento, el gobierno delegó su redacción en la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica – ACIS; cuya organización, desarrollo y contendido de aquella primera versión, fue muy similar al de la norma americana.

En estos primeros 40 años de existencia la AIE ha conservado su misión, fiel a los principios que originaron su creación, en armonía con las agremiaciones dedicadas a promover el buen ejercicio profesional y las buenas prácticas del diseño estructural, en especial con la Asociación colombiana de Ingeniería Sísmica – AIS; donde una de las actividades más relevantes ha sido el estudio y la difusión del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente.

Nuestra Asociación se ha caracterizado por la unidad gremial, por sus aportes a la enseñanza y el ejercicio de la profesión en el campo del diseño estructural y naturalmente por la calidad profesional y académica de sus eventos académicos y profesionales, ya sobre edificaciones, ya sobre catástrofes naturales, ya sobre las normas de diseño, ya sobre las previsiones sismo - resistentes que debe cumplir una obra, ya sobre puentes. En fin, nuestra presencia está avalada por la objetividad, el conocimiento y la mística que le infundamos al noble ejercicio de la ingeniería civil desde nuestro deber ser.